
Erika, EE. UU.
Fui una drogadicta por más de 10 años y lo perdí todo. Incluso intenté una sobredosis intensional porque sentía que no me quedaba nada por lo cual vivir. No quería escuchar nada sobre Dios porque estaba enojada y amargada. Estaba perdida y sola, y no sabía cómo arreglar mi vida. Lo que no sabía en ese momento era que no se trataba de cómo arreglar mi vida, sino de Quién podía arreglarla.
Durante aproximadamente dos años, he visto un cambio en mí que solo puedo atribuir a Jesús. A través del Versículo del Día, la Escritura Guiada y los Planes, he disfrutado acercarme más a Dios y fortalecer mi fundamento en Él. Recibo la notificación del Versículo del Día y me recuerda leer mi Biblia cada mañana. Ahora, miro hacia atrás y me doy cuenta de que Él estuvo conmigo todo el tiempo, solo esperando a que lo dejara entrar.