Salmos 86:1-17
Salmos 86:1-17 TLA
(1a) Oración de David. 1 (1b) Dios mío, yo soy muy pobre y humilde, pero te ruego que me atiendas. ¡Respóndeme! Sálvame la vida, pues te he sido fiel. Tú eres mi Dios; sálvame, pues tuyo soy y en ti he puesto mi confianza. Dios mío, ten compasión de mí, pues a todas horas te llamo. Yo estoy a tu servicio; alégrame la vida, pues a ti dirijo mis ruegos. Dios mío, tú eres bueno y sabes perdonar; ¡qué grande es tu amor por los que te buscan! Dios mío, ¡atiende mi oración, presta atención a mis ruegos! Cuando estoy angustiado, te llamo y tú me respondes. Dios mío, no hay entre todos los dioses un Dios como tú, que haga lo que tú haces. Todas las naciones que tú hiciste vendrán a adorarte y alabarte. ¡Solo tú eres imponente! ¡Solo tú haces grandes maravillas! Dios mío, yo quiero hacer siempre lo que tú ordenes; ¡enséñame a hacerlo! Pon en mí este único deseo: ¡adorarte solo a ti! Mi Señor y Dios, yo quiero alabarte siempre con todo el corazón. Tanto me amas que no me dejas morir. Dios mío, una banda de asesinos que presume de su maldad me ataca y quiere matarme. No quieren nada contigo. Pero tú, mi Dios, eres bondadoso y compasivo; no te enojas fácilmente, y tu amor es siempre el mismo. Dirige a mí tu mirada y tenme compasión. Soy tu servidor más humilde, ¡concédeme tu fuerza y ven a salvarme! Haz que mi vida refleje lo bueno que eres tú. Quedarán en ridículo mis enemigos cuando vean que tú me das ayuda y consuelo.





