MentalidadMuestra

Trasplante el pensamiento de Dios
La Palabra de Dios es el único canal que nos permite conocer el corazón de Dios. Una vez que hayamos extirpado los malos pensamientos, ahora es tiempo de realizar el trasplante mental del pensamiento de Dios, el cual ha sido revelado por medio de Su Palabra.
El pensamiento y el plan del hombre traen consecuencias del hombre. Pero si rechazamos el pensamiento del hombre, e injertamos el pensamiento de Dios, quizás pasemos un momento de turbulencia, al comienzo. Pero si superamos el obstáculo, podemos pensar, actuar y creer como hijos e hijas de Dios, y de esta manera, experimentar el milagro de Dios. Dios dijo claramente: “Abre bien la boca, y te la llenaré” (Salmo 81:10). Además de esta promesa, la Biblia contiene 32.500 promesas divinas. La Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, es el pensamiento y la Palabra de Dios. Por tanto, es fundamental que usted trasplante el pensamiento de Dios en su propia manera de pensar.
La Biblia cuenta que Abram tuvo a su hijo Isaac a los 100 años de edad. El cuerpo de Sara estaba envejecida, y había dejado de menstruar hace mucho tiempo, por consiguiente, tener un hijo era prácticamente imposible. Sin embargo, Dios sembró en el corazón de Abram su pensamiento. Depende de uno, si quiere injertar el pensamiento de Dios o no. Cuando el ángel de Dios apareció a Abram, y le dijo: “Tendrás un hijo”, se rió, a tal punto quedó postrado en el piso, y Sara también se rió. A pesar de todo esto, Dios dijo: “Tendrás un hijo”. Dependía de ellos si aceptar o no el pensamiento de Dios. Abram injertó el pensamiento de Dios en su propio pensamiento. Luego sus nombres fueron cambiados. Abram se convirtió en Abraham (padre de muchos hijos), y Sarai en Sara (dueña de muchos hijos). Al injertar el pensamiento de Dios, los mundanos lo consideraron extraños. “¿Cómo es que un hombre de 100 años piensa en concebir un hijo?” “Están locos”, “Es totalmente ilógico”. ¡Pero así funciona esto!
Otro ejemplo es la decisión de Felipe y Andrés. Cuando Jesús predicaba la Palabra, dice la Biblia, que se habían reunido 5 mil hombres, es decir, si tenemos en cuenta también a las mujeres y niños, la cifra llega a decenas de miles de personas, que estaban con hambre. En aquella ocasión, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: “Ustedes den de comer”. Entonces, Felipe empezó a hacer cuentas. Cuando obtuvo el resultado, se enteró que no había forma de alimentar a tanta cantidad de gente. Entonces, se acercó a Jesús, y le dijo: “Jesús, estamos en el desierto, hay muchísima gente, necesitamos mucho pan para dar, aunque sea en poca cantidad”. Esto quiere decir que Felipe no se aferró a la Palabra de Jesús, quien dijo: “Ustedes den de comer”. Rehusó en injertar el pensamiento de Dios en su pensamiento, conocimiento y experiencia. Ante la misma circunstancia, Andrés injertó el pensamiento de Dios, y dijo: “Si Jesús nos dice que le demos de comer, es porque podemos hacerlo. Jesús nunca nos ha dicho que le demos de comer, cuando no tenemos nada que darles”. Inmediatamente, juntó toda la comida disponible, y eran cinco panes y dos peces. Luego de darle gracias a Dios, Jesús los mandó a repartir, y en consecuencia, todos comieron en abundancia, y además, sobró 12 canastos.
En la vida, no es fácil elegir creer en el pensamiento de Dios. Eso por eso que Abraham también falló en este punto. Si bien este hombre creía en el plan de Dios de que iba a tener un hijo, basándose en la palabra de Dios, cuando su esposa le propuso tenerlo a través de su esclava Agar, aceptó el pensamiento del hombre, y le falló a Dios. De esta manera, nació Ismael, tal como es de nuestro conocimiento. Es sumamente difícil distinguir entre mi pensamiento y el pensamiento divino, y obedecer a Dios. Hay momentos en que no obedecemos, porque pensamos que el pensamiento de Dios es mi pensamiento, o nos conciliamos pensando que mi pensamiento es el pensamiento de Dios. Abraham falló en un principio, pero decidió aceptar nuevamente el pensamiento de Dios en su vida. Decidió creer en el pensamiento de Dios, basándose en el momento en que Dios lo sacó de la tienda, y le hizo contar las estrellas del cielo. Lo mismo sucedió con Sara; decidió aceptar el pensamiento de Dios, aun sabiendo que no podía concebir un hijo.
Escrituras
Acerca de este Plan

Esta nueva serie de 4 planes ha sido especialmente diseñada en honor al Dr. Yonggi Cho (1936-2021). Cambia tu mentalidad, y vive en la Cuarta Dimensión.
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Nos gustaría agradecer a La Cuarta Dimension Latinoamerica por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: https://libreriapeniel.com/producto/pensamientos-que-traeran-felicidad-ed-bolsillo/