Sal y luz: Ofrece destellos de Dios dondequiera que vayasMuestra
La luz que asciende
Desde la creación en Génesis hasta el juicio final en Apocalipsis, las Escrituras están llenas de destellos de luz. Por supuesto que conocemos su fuente: el Padre de las luces (Santiago 1:17, lbla), que se complace en bendecir a su pueblo con sus bondades. Aquellos hombres que reconocen esta luz verdadera con frecuencia llegan a irradiarla. Es por eso que Isaías animó al pueblo del Señor a levantarse y resplandecer con su gloria (Isaías 60:1-3), y Jesús les dijo a quienes lo seguían que, efectivamente, Él era la luz del mundo (Juan 8:12), pero que también ellos lo eran (Mateo 5:14). En la oscuridad que día a día nos rodea, el Padre celestial llama a las personas por medio de agentes humanos que titilan con su refulgencia. Claro, aunque es duro admitirlo, bien sabes que nuestro fulgor es imperfecto.
Una rápida mirada a la historia y a la cultura en que vivimos revela que el pueblo de Dios solo ha dejado su huella en este planeta cuando ha demostrado una sabiduría, un poder o un amor extraordinarios. Los tres son atributos esenciales del Señor, y nuestro impacto como agentes de sal y luz deberá necesariamente reflejar al menos uno de ellos. Constituyen el fundamento de la fe cristiana y, de alguna manera, revelan algo de la personalidad de Dios a quienes nos rodean. Este es un llamado extraordinario que sobrepasa con creces nuestras habilidades naturales. ¡Pero ese es el plan! Si mostramos la sabiduría, el poder y el amor de la gente común, ¿quién se impresionará? Sin embargo, cuando estos recursos divinos fluyen a través de nuestro ser y van mucho más lejos que nosotros, entonces ocurren cosas extraordinarias. ¡Y los demás lo notan! Nos convertimos en testimonios de una verdad más grande de lo que nuestros propios ojos finitos pueden ver y las mentes logran comprender.
Haz tuya dicha misión. Busca esos dones que no proceden de ti, sino de lo alto. Decídete a vivir en la luz, para que irradies la gloria de tu Padre de una manera diferente a lo habitual entre los humanos. Alcanzarlo será todo un proceso, pero al viaje lo acompaña una promesa: ¡que la luz de Dios, que brilla en ti y a través de ti, cambiará este mundo!
Oración:
Señor, lléname con la sabiduría, el poder y el amor de tu presencia. Así como yo también recibí tu luz, permíteme reflejarla para que otros la vean. Que me inunde por completo el amanecer de tu gloria y resplandezca a través de mí cada día. Amén.
Escrituras
Acerca de este Plan
Lecturas inspiradoras que te equiparán y animarán para vivir tu llamado en este mundo. En este devocional, Chris Tiegreen proporciona inspiración y una visión práctica sobre cómo podemos ofrecer destellos de Dios dondequiera que vayamos, mientras vivimos nuestra fe. Basado en "Sal y luz: Devocional para todo un año".
More
Nos gustaría agradecer a Editorial Patmos por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: https://www.editorialpatmos.com/salyluz