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DÍA 2 DE 5

¿Te gusta tu lugar?

Cuando nos miramos al espejo, ¿nos gusta la imagen que vemos reflejada allí? Es fácil fijarnos en todo lo que no nos gusta, o aquello que desearíamos cambiar. Y aunque, en ocasiones, podrían ser cosas buenas y saludables, no debería ser constantemente negativa la conversación interna que escuchamos en nuestra cabeza al mirar nuestro reflejo.

Hace tiempo, conversando con una mujer ya de edad bastante avanzada, me retó lo que me dijo acerca de una parte de su cuerpo (sus piernas) que anteriormente le había causado molestia y hasta dolor. Me dijo: «En lugar de quejarme por cómo me siento con respecto a mis piernas, que si me duelen, que no son tan fuertes como antes, ahora digo cosas bonitas acerca de mis piernas: me han servido muy bien toda mi vida, son fuertes y cada día mi fuerza se renueva, me llevarán con seguridad el resto de mis días. Y desde que comencé a hablarles así, ya no me duelen y las siento más seguras y fuertes». El poder de nuestras palabras y el efecto de una actitud positiva son reales. Tú puedes decidir cómo hablarás de ti mismo y de los otros miembros del Cuerpo en el que Dios te ha colocado.

Pablo nos recuerda en 1 Corintios 12:28 que a todos los miembros de Su cuerpo, Dios los ha colocado como mejor le parezca a Él. Esto me reta, tanto en lo que es mi lugar, pero también en el de otros. ¿Cuántas veces me he quejado del lugar en donde Dios me tiene ahora? No quiero ni pensarlo. Es un error del que me tengo que arrepentir, y no solo eso sino también tengo que preguntarme: ¿Cuántas veces me he quejado del lugar que ocupa otro miembro del Cuerpo?

Nuestras palabras pueden producir vida o muerte como nos recuerda en Proverbios 18:21, y además, nuestras palabras producen un fruto que nos afectará. ¿Por qué no usar nuestras palabras para agradecerle a Dios por el lugar que nos ha dado, la tarea que nos ha asignado? ¿Por qué no usar nuestras palabras para celebrar, impulsar y bendecir a los otros miembros de nuestra familia espiritual, ese Cuerpo que Cristo está formando? En lugar de quejarnos por lo que no hacen o dicen, mejor comencemos a declarar que caminarán en bendición y plenitud.

Estoy convencido de que si reconocemos la importancia de cada miembro del Cuerpo, incluyéndonos a nosotros mismos, pronto comenzaremos a avanzar más lejos y con más eficacia hacia el destino que Dios tiene para todos nosotros, y cumpliremos mejor la misión que Él nos dejó.

Oremos

Padre celestial, reconozco que en ocasiones me he quejado del lugar en dónde me tienes ahora. Hoy decido dejar atrás esas quejas y críticas para aceptar la tarea que me has asignado para este tiempo. Bendigo la obra de mis manos y las palabras de mi boca.

De la misma forma, bendigo a todos los que también han sido colocados en el lugar en dónde Tú deseas que estén. Ayúdame a no hablar mal ni a juzgarles. Más bien, decido que usaré mis talentos y mi influencia para ayudarlos a avanzar y crecer en todo lo que has colocado en sus manos para hacer. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Acerca de este Plan

Te necesito

Fuimos creados para vivir y trabajar en comunidad. A pesar de lo que la cultura nos diga, no funcionamos bien si nos aislamos y buscamos satisfacer solamente nuestros deseos. Dios quiere que tú y yo experimentemos la plenitud que llega cuando dejamos a un lado los obstáculos que nos dividen y nos enfocamos en todo lo que nos une porque lo cierto es que nos necesitamos los unos a los otros.

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Nos gustaría agradecer a Juntos ACA por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.juntos-aca.com

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