PENTECOSTÉSMuestra

El Espíritu Santo no viene a reemplazar a Jesús, viene a recordarnos a Jesús.
Cada enseñanza, cada promesa, cada palabra que el Maestro habló, el Espíritu la susurra a nuestro oído en el momento en que más la necesitamos. Él se encarga de que nunca olvidemos quién es nuestro Salvador.
La razón por la que los discípulos esperaban al Consolador era porque extrañaban a Jesús. Cuando Él les dijo que enviaría a otro Consolador, nada parecía tener sentido. Pero en ese cuarto, en ese momento, en ese lugar todo cobró sentido: extrañaban a Jesús.
El Espíritu Santo llega a abrazar el corazón, trayendo a la memoria su amor, su fidelidad, su compasión, su llamado y la encomienda para quienes decidimos seguir a este Jesús.
Cuando nos encontramos en este lugar de dolor, confusión o duda, podemos pedirle al Consolador que nos recuerde la voz de Jesús. Él resucita sus palabras en nuestro corazón.
Oración: Espíritu Santo, recuérdame a Jesús. Recuérdame sus palabras, recuérdame lo que enseñó. Que tu voz me guíe en medio de la confusión, en medio de mi dolor y que nunca olvide que Jesús va conmigo cada día de mi vida hasta el fin.
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El Espíritu Santo sigue recordándonos a Jesús cada día. Si quieres seguir recibiendo inspiración y adoración que te acerque a Él, conéctate con ECCOS en sus redes.
Escrituras
Acerca de este Plan

Desde que Jesús ascendió al cielo, cumplió su promesa de enviar a otro Consolador: el Espíritu Santo. Y aunque es imposible abarcar en pocas palabras quién es realmente el Espíritu, para nosotros ha sido revelador entender que Él vino a consolar la partida de Jesús. Ese descubrimiento nos ha ayudado a entender un poco más de la cercanía y del mover del Espíritu. Es nuestra oración que estas palabras y estos pensamientos puedan hacer lo mismo en ti. Viendo con nuevos ojos a la persona que nos recuerda a Jesús.
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Nos gustaría agradecer a ECCOS por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.instagram.com/eccosmusic




