Éxodo 1
1
I. Servidumbre en Egipto
(1.1–11.10)
Los egipcios esclavizan a Israel
1-5Cuando Jacob llegó a Egipto, iba acompañado de sus hijos Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Neftalí, Gad y Aser. Todos ellos llegaron con sus propias familias y eran un total de setenta personas, contando a José que ya vivía en Egipto. 6Pasado el tiempo murieron José y todos los que habían llegado a Egipto. 7Pero, como habían tenido muchos hijos, sus descendientes llegaron a ser un pueblo muy fuerte y numeroso. ¡Por todo Egipto había israelitas!
8Años después, subió al trono de Egipto un nuevo rey. Como ese rey no sabía nada de lo que José había hecho por Egipto, 9dijo a su pueblo:
—Fijaos en los israelitas. Ya son más fuertes que nosotros 10y, si no tenemos cuidado, van a seguir aumentando. Entonces, cuando haya guerra, se unirán a nuestros enemigos, pelearán contra nosotros y luego se irán del país.
11Para humillar a los israelitas, los egipcios los pusieron a las órdenes de capataces que los trataban con gran dureza mientras construían las ciudades de Pitón y Ramsés. En esas ciudades el faraón guardaba sus provisiones. 12Pero cuanto más maltrataban los egipcios a los israelitas, más crecían estos en número.
Tanto era el miedo que los egipcios sentían frente a los israelitas, 13-14que los trataban con mucha crueldad y les hacían la vida insoportable cargándolos con los más duros trabajos. Hasta los pusieron a mezclar barro para hacer ladrillos y también a trabajar en el campo.
El rey ordena matar a los niños israelitas
15Había en Egipto dos mujeres que ayudaban a las madres israelitas cuando iban a tener un hijo. Una de ellas se llamaba Sifrá, y la otra se llamaba Puá. El rey de Egipto las llamó y les dijo:
16—Cuando ayudéis a las hebreas a tener sus hijos, fijaos en si nace un niño o una niña. Si es una niña la que nace, dejadla vivir; pero si es un niño, matadlo.#1.16: matadlo: El rey pensaba que, matando a los niños recién nacidos, evitaría que los israelitas siguieran creciendo en número.
17Pero Sifrá y Puá, por respeto a Dios, no obedecieron las órdenes del rey. 18Entonces el rey las mandó llamar y les preguntó:
—¿Por qué estáis dejando con vida también a los niños?
19Las dos mujeres le respondieron:
—Es que las mujeres israelitas no son como las egipcias. Al contrario, son tan fuertes y rápidas en dar a luz que no necesitan nuestra ayuda.
20-21Como Sifrá y Puá honraron a Dios, él las trató bien y les concedió tener muchos hijos. Mientras tanto los israelitas seguían haciéndose cada día más numerosos y fuertes. 22Entonces el faraón ordenó a los egipcios que tiraran al río a todos los niños israelitas que nacieran, pero que dejasen con vida a las niñas.
Trenutno izabrano:
Éxodo 1: BLB
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