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Benditos Momentos De Humillación
Ser humillados por otras personas, no es nada agradable; sin embargo, tengo la convicción de que cada humillación es permitida por Dios, para conocerlo, enseñarnos y forjar nuestro carácter conforme a su Hijo Jesús. Ten la certeza de que todo lo que otros han hecho en nuestra contra procurando nuestro mal, Dios lo ha usado para su gloria y para nuestro bien según su buena voluntad.
Recuerda que Dios nos redimió a través de su Hijo Jesús, que no solo nuestros pecados sino también nuestras heridas, fueron redimidas a través de su muerte y resurrección.
Tenemos la dicha de acceder al trono de la gracia, donde cada herida ocasionada por personas movidas por su maldad son sanadas por el Amor del Padre, en su presencia, a través del poder de su Palabra y de la revelación de su Hijo Jesús. Ten presente que todos esos momentos de humillación en los que te hirieron, hablaron mal de ti, te maldijeron con sus palabras y procuraron dañarte a través de la perversidad de sus corazones y malas intensiones, son redimidos en la presencia de Dios; cuando entregas todo en sus manos y determinas por amor a Él, perdonar y soltar toda carga de desilusión, frustración y dolor. Cuando en lugar de pagar con la misma moneda pagas con bien, con bendición, dejando todo en sus manos. Tu recompensa; perdón, sanidad, libertad, paz, restauración y regeneración en Cristo Jesús.
Dios es bueno, es fiel; al final nos permite comprender que cada humillación fue usada en sus manos para abrir nuestros ojos, para moldearnos y capacitarnos e incluso para hacernos libres de la maldad y la perversidad de otras personas. Él nos permite comprender que todo es usado para hacernos crecer y madurar en Cristo Jesús; cuando llegamos a este nivel de entendimiento, es entonces cuando vemos cada humillación por la que hemos pasado como un regalo y es entonces cuando podemos decir con total convicción: "benditos momentos de humillación, benditos momentos de dolor".
En este día, en vez de dar lugar a la falta de perdón o la victimización, demos gracias a nuestro Padre por cada una de esas personas que nos han humillado, que han procurado nuestro mal, que nos han pagado mal por bien, que de una u otra forma nos han herido. Sin ellos saberlo, han sido instrumentos de bendición en favor del propósito de regeneración que debemos vivir en Cristo Jesús; todo ha obrado para nuestro bien, en nuestro favor. Pidamos a nuestro Padre que les bendiga, perdonemos sus faltas y mientras tengamos oportunidad paguémosles con bien.
Sveto Pismo
O ovom planu

Como hijos de Dios, no podemos vivir un solo día sin el alimento que nutre la nueva vida que hemos recibido en el Nombre de Jesucristo; no hay forma alguna en que podamos honrar a nuestro Padre, si no es a través del Poder regenerador que produce su Palabra. Confío en que este plan será de edificación para ti, que se haga conforme a la voluntad de nuestro buen Dios, con cada exhortación, mandato y promesa para tu vida. Amén.
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