Lo que cuesta entenderEjemplo
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Muchos hemos escuchado hablar de Jeremías, y muchos lo conocemos como "El profeta llorón", pero sin duda, un profeta con un gran corazón. Jeremías es uno de los hijos de Dios que nos podemos identificar. A lo largo de su caminar, él tiene muchas emociones y sentimientos dentro de sí mismo, unos peores que otros, pero algo que rescato de Jeremías es la capacidad que tiene de poder expresarse y reconocer sus emociones ante Dios.
Así como Jeremías muchas veces se sintió menospreciado y varias veces se lamentaba del lugar que Dios le había puesto, nosotros también hemos llegado a sentir eso y, como Jeremías, también nos hemos sentido frustrados. Pero ¿qué hacía que Jeremías pueda hacer llevadero su proceso?
EXPRESAR SUS EMOCIONES A DIOS EN ORACIÓN.
Debemos hacer un hábito: contarle a Dios cómo nos sentimos. Aunque Él ya sabe todo, es necesario expresarlo, porque así reconocemos también nuestra dependencia en Dios.
Para este proceso de dependencia en Dios y desechando emociones que no nos permiten avanzar, quiero compartirte lo que me permitió hacer llevadero el proceso, según el libro de Jeremías.
- Reflexiona/medita/piensa tus emociones: En Jeremías 20, observamos cómo él manifiesta sus sentimientos a Dios. NO se guarda, al contrario, reconoce que ya no puede más. Jeremías encuentra sus raíces. Él sabe que es enviado para dar a conocer el amor de Dios a su pueblo, pero sabe que él tiene un pensamiento bastante pesimista de sí mismo. Por ende, esa raíz no le permite mantenerse estable con sus emociones.
- Sé intencional con Dios en tus preguntas: En tus tiempos de oración, pregúntale a Dios cuál es el origen de tus emociones, dependencia, etc. Todos los días hasta que el Espíritu Santo te revele, no te afanes; te será revelado en el tiempo correcto. Así, tú mismo irás entendiendo qué está pasando a través de tus preguntas. Mientras más específico, mejor. Poco a poco te darás cuenta que tus preguntas se irán haciendo más claras, y ahí, el Espíritu Santo te dará tu respuesta.
- Cree en las promesas que Dios tiene para tu vida: Reemplaza lo negativo por las promesas de Dios. Si tu proceso está siendo pesado, piensa en las promesas que Dios te ha dado y empieza a desechar lo negativo reemplazando con las promesas de Dios.
Ejemplo: "Todos me están menospreciando, todos me han dejado, me siento muy solo" (Es una situación negativa). Lo vamos a reemplazar por: "Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recogerá".
Situación negativa - reemplazada por una promesa de Dios.
Acerca de este Plan
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Debemos ser aquella generación que plante su dependencia completa en Dios sin dejar que las emociones gobiernen nuestra vida, y enfocarnos en seguir los tesoros celestiales; para que toda emoción o sentimiento sea gestionado conforme al Espíritu Santo.
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Nos gustaría agradecer a Andrea Carolina Jacho por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: https://linkbe.me/AndreaCarolina