¡Resurge!Sample

EL DIOS DE LOS OLVIDADOS
Solo los que han mordido el polvo del más amargo fracaso saben con certeza lo que esto significa, sus corrosivos efectos, su espiral descendente de consecuencias. La autoestima rota, los sueños perdidos, los amigos que se van, la herida que no cierra, el flagelador pensamiento de que hubiera podido prevenirse, la angustiosa idea de no haber visto aproximarse la tormenta que lo destrozó todo. Finalmente… el olvido, porque por lo general nadie quiere ser identificado con el que fue vencido, ni estar cerca, no sea que esa “enfermedad” sea contagiosa. El dolor se multiplica cuando aquello que llamábamos vida —lo que creíamos sólido y eterno— se derrumba como un castillo de naipes. ¿Qué queda cuando todo esto sucede? ¿Cómo volver a levantarse después de masticar la hiel de la transitoriedad de todas las cosas? ¿Cómo recuperarse de tanta realidad después de vivir de tantas ilusiones? ¿Quién nos encontrará en nuestro destierro?
En ese país llamado Olvido al que son enviados los que fracasan, llega Dios. Viene sin estruendo, sin discursos, sin reproches. Se apresura al vernos, abre los brazos con infantil gesto, corre y nos abraza, sin charlas lapidarias, sin sentencias agrias. Dios no se anuncia, solo aparece. No le importa lo que otros piensan, los veredictos abyectos, los vaticinios de nulidad perpetuos, las cancelaciones de los que se creen perfectos. Las tinieblas se iluminan con su beso. ¡Dios está!, y el fracaso se muda en verso.
Mira a José y olerás destierro, frustración, olvido, esclavitud, rechazo y un largo invierno. Mira a David y lo mismo, a Moisés, a Jefté. Olvidados, pero encontrados por Dios para resurgir más fuertes. Sí porque el olvido de los hombres es el escenario que usa Dios para revelarse a nosotros de una manera nueva. Observa a Agar en el inhóspito desierto llamando a Dios por un nombre nuevo que ella no había experimentado: “Tú eres Dios que ve” (Génesis 16:13ª). Abandonada con su hijito pequeño, olvidada, condenada a dejar de ser, y sin embargo, todo cambia de repente, Dios tuerce los futuros desastrosos en oportunidades de nuevos comienzos.
Dios no aparece en la Biblia como el patrocinador de los exitosos, sino como el amigo fiel de los olvidados. Y cuando nadie solicita una visa para acercarse a nuestra ruina, él cruza abismos para vernos.
About this Plan

Este plan está diseñado para quienes han pasado por el fracaso, la pérdida, el olvido o la decepción. Para los que sienten que algo en su vida se rompió y no saben si puede volver a levantarse. A través de historias bíblicas y verdades profundas, descubrirás que Dios no se especializa en vidas perfectas, sino en vidas rotas que están dispuestas a empezar otra vez. Cuando el mundo te descarta, Dios te encuentra. Cuando todos se alejan, Él se acerca. Y cuando parece que todo terminó… Él empieza algo nuevo.
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