¡Resurge!Sample

TODO CAMBIARÁ
“A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” (Isaías 61:3).
Una orden de Dios es suficiente para traer a existencia lo que no es todavía.
El salmista así lo proclama: “Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió" (Salmo 33:9). Isaías también se haría eco de esta verdad refiriéndose al porvenir de su nación. Lo que estaba en ruinas sería vuelto a edificar. La congoja sería tornada en gozo, el ánimo luctuoso se transformaría en una fiesta. Pero nada de esto ocurriría por la inexplicable fuerza de un azar sin sentido. Aquí no hay lugar para el nihilismo que preconizó Nietzsche, ni el absurdismo de Camus. Es evidente una intencionalidad divina, un acto soberano de Dios rompiendo un patrón de muerte, e irrumpiendo con vida y propósito. Lo que es pernicioso hoy, será intercambiado por un bienestar divino. Él tomará lo malo y nos entregará regalos que eclipsarán todo el mal de antaño. Dios no hace promesas al viento, él cumple todo aquello que una vez dijo.
Yo he estado ahí, arruinado, en el más abyecto luto, desolado por la desesperanza. Ser cristiano por más de tres décadas no me ha dado un salvoconducto para evitar la aflicción. He tocado fondo varias veces, pero aún en mis más hondos abismos he encontrado a Jesús. Es cierto que mientras dura ese proceso parece algo permanente. El dolor tiene la habilidad de crear una sensación ralentizadora donde parece que la vida se detiene, pero esto no es más que el espejismo de un alma que mira desde la lona. Dios tiene fecha de caducidad para las temporadas aciagas.
¿Qué hacer entonces si me encuentro lidiando con la indeseable visita de la prueba? Tengo promesas divinas, pero ¿cómo actuar entre tanto estas llegan? Hay que vivir en el amén de la promesa, no en la asfixiante sensación transitoria de la prueba presente. Hay que hacer ingeniería mental, confrontar la narrativa de la desesperanza con una narrativa de fe. Abandonar los brazos de la melancolía y correr con audacia hacia eso nuevo que Dios tiene. No será rápido, no será fácil, no será en nuestros términos, pero ocurrirá. La noche pasará. Llegará la aurora fulgurante y lo que fue dolor se volverá alegría como un atisbo apenas de esa redención completa y final.
About this Plan

Este plan está diseñado para quienes han pasado por el fracaso, la pérdida, el olvido o la decepción. Para los que sienten que algo en su vida se rompió y no saben si puede volver a levantarse. A través de historias bíblicas y verdades profundas, descubrirás que Dios no se especializa en vidas perfectas, sino en vidas rotas que están dispuestas a empezar otra vez. Cuando el mundo te descarta, Dios te encuentra. Cuando todos se alejan, Él se acerca. Y cuando parece que todo terminó… Él empieza algo nuevo.
More