Cuando El Hombre Teme, Dios Habla.Muestra

Señor, ¿Me acompañarás?
El temor en la vida de Jacob fue una esclavizante cadena que lo empujó al engaño, la desconfianza y la manipulación. Cuando Jacob huye de Canaán a causa de la ira de su hermano, Dios se le aparece y le dice: "Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia...He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres" (Génesis 28:13-15 RVR1960). Jacob le responde, con audacia: Ah, bueno, si tú haces eso y me das pan, entonces tú serás mi Dios (Génesis 28:20). Como si Dios pudiera faltar a su Palabra y fuera un hombre voluble al que se le condiciona.
Después de varios años con su suegro en Padam Aram, Dios le dice a Jacob que debe volver a su tierra con la promesa de su compañía: “Yo estaré contigo” le dice (Génesis 31:3 RVR1960). Pero, aun así, Jacob no confía en el cuidado de Dios, sino que huye de Labán en secreto y con engaño.
En el viaje, experimenta un profundo temor y angustia cuando escucha que Esaú viene a su encuentro. Jacob no ora y olvida que el Dios todopoderoso está con él.
En ese momento, el Dios paciente envía ángeles como una señal visible de su compañía. Aun así, cuando Jacob escucha que Esaú viene con 400 hombres, el encuentro con los ángeles se esfuma de su mente como si nunca hubiera existido y nuevamente vuelve a temer.
Al reconocer su debilidad ante la situación, Jacob ruega a Dios por protección, confesando que es Su siervo e indigno de su misericordia. Trae a memoria las misericordias pasadas y expone con detalle el temor que siente frente a Esaú (Génesis. 32:9–12). Podría pensarse que después de esto, Jacob descansó en Dios, pero no fue así. En lugar de esperar, Jacob ideó un plan: enviar regalos cuidadosamente seleccionados y en tiempo cronometrado para influir y manipular el corazón de su hermano. Su confianza estaba en sí mismo y en su plan (Génesis. 32:13–20).
¿Acaso no somos iguales? Le decimos a Dios “Sí, sí, confío en ti”, pero cuando viene el temor seguimos nuestras emociones, maquinamos, nos apresuramos y olvidamos que el Todopoderoso nos llama a orar, esperar, leer su Palabra y confiar.
Después de escuchar su oración, Dios hace algo extraordinario: desciende y lucha con Jacob, mostrando que su cercanía es real y palpable (Génesis 32:22-30). La voluntad de Jacob es fuerte, pero la de Dios siempre prevalecerá. Y aquí uno pudiera decir: Ahora sí, Jacob tiene todas las razones para caminar en confianza y fe. Dios le ha hablado, le ha dado visiones, le mandó ángeles y hasta descendió para luchar con él. Pero no, cuando se encuentra con Esaú, Jacob se humilla, se inclina siete veces y le repite una y otra vez: Mi señor, yo soy tu siervo (Génesis 33:1-17).
¿Ves el patrón? Cada vez que el temor envolvía a Jacob, Dios le recordó: “Yo estoy contigo”. Cuando conocemos la verdad pero nuestros ojos se enfocan en la situación, Dios nos asegura que su presencia está cerca del temeroso, del apresurado y del angustiado. Al final de sus años, después de intensos dolores y pérdidas, cuando Jacob tiene miedo de descender a Egipto, Dios, fiel a su promesa, le dice una vez más: "Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto" (Génesis 46:1-4 RVR1960). Entonces Jacob se rinde y reconoce que Dios ha sido su pastor durante toda su vida (Génesis 48:15-16).
¿Qué cambió? En vez de enfocarse en lo que podía hacer, en sus capacidades o en la situación, contempló la obra y los atributos de Dios desplegados en el cuidado de toda su vida. Esa es una verdad que sin importar tus miedos o sentimientos no cambiará. Observa el pasado, obedece en el presente, confía en el futuro, cree en Dios y adora su Nombre.
Desafío:
Lee Génesis del 28-33 y subraya todas las acciones de Dios. ¿Qué revela esto acerca de la paciencia y fidelidad de Dios? Luego subraya todas las acciones de Jacob. ¿Qué patrón ves en la vida de Jacob? ¿En qué se parecen sus temores a los tuyos? Finalmente, haz una oración, reconociendo cada temor y trayendo a tu mente cada atributo de Dios que ves en esta historia.
Acerca de este Plan

Dios conoce muy bien que la desconfianza y la incredulidad de nuestros corazones pueden llevarnos a suposiciones fatalistas y a la desesperanza. Sin embargo, en este plan veremos cómo las palabras del Salvador aquietan y fortalecen nuestros corazones al dirigir nuestra mirada, no hacia las circunstancias, sino hacia el Dios de todas las certezas.
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Nos gustaría agradecer a Gabriela Puente por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.instagram.com/gaby_puentem








