Cuando El Hombre Teme, Dios Habla.Muestra

Señor, ¿Cuál es tu solución para el temor?
Ahora, si has llegado hasta este día, espero que recuerdes las palabras de tu Salvador en medio del temor. Probablemente, muchas veces has experimentado que en medio del temor y el sufrimiento, con el fin de animar y dar esperanza inmediatas, las personas te han dicho: “Todo obra para bien” o “confía en Dios y Él hará”.
Aunque estas respuestas son verdades, no son independientes y, por sí solas, se enfocan en nuestra propia definición de “bien” sin entender las creencias que alimentan nuestros temores ni meditar en los atributos de Dios que calman nuestras dudas.
La paz no está en una frase positivista, sino en conocer el carácter, los atributos y la obra de Dios de versículos literales. Muchas veces, las cualidades más hermosas de Dios han perdido su significado porque las hemos repetido tan frecuentemente sin ninguna meditación.
Por ejemplo, cuando Él dice que es compasivo (Salmo 145:9) o que su amor es paciente (2 Pedro 3:9), ¿qué significa? Creo que, en medio del temor, las siguientes definiciones de nuestro Dios te ayudarán a confiar en su plan, sus propósitos y su tiempo:
- Compasión: simpatía al sufrimiento de alguien más y un fuerte deseo por aliviarlo.
- Misericordia: muestra de perdón al ofensor o a alguien bajo poder.
- Paciencia: comportamiento sobrio, calmado, que no responde a la provocación o se apresura a la ira.
Cuando recordamos que nuestro Dios es la encarnación de la máxima expresión de estas cualidades, ¿qué sucede con tu temor? ¿Acaso no se aquieta e incluso minimiza? Es un deleite observar y creer que las mismas palabras “No teman” que vemos en Mateo hacen eco a lo largo de las Escrituras, desde Génesis (15:1) hasta Apocalipsis (1:17) y siempre atan la idea de no temer con una referencia de quién es Dios. Y cuando no, entonces es para introducir una promesa específica, una acción a realizar o ánimo de ángeles a personas, pero todo esto bajo la orden y el cuidado de Dios mismo.
Entonces, la solución para tu temor no es tomar tu Biblia y abrirla desde Génesis. Léela con atención, subraya cada acción de Dios, escribe observaciones, mira significados en el diccionario, identifica contrastes, encierra en círculo palabras o ideas que se repiten. No te apoyes en seguida en comentarios bíblicos o en un plan como este. Mira por ti mismo la historia de Abraham, Isaac, Jacob y Moisés. Analiza el comportamiento de los israelitas en el desierto y las respuestas de Dios. Medita en las respuestas de los discípulos, observa las progresiones, los escenarios, las ideas y los tiempos. Anota tus observaciones en lápiz y sumerge tu mente en una conversación con el texto.
El futuro esperanzador se encuentra al observar y estudiar su carácter, su obra y su corazón en todo el consejo de la Palabra. No basta con tomar versículos individuales y aislados para pensar durante el día. La Biblia no fue escrita para ser estudiada en fragmentos separados, sino como un todo. Debemos comprender cómo todos los engranajes de su historia encajan entre sí para poder entender su revelación, y que en mi vida sea espada contra el temor y el control, y no simplemente un cuchillo de mantequilla que utilizo como un alivio momentáneo.
Cristo desea que hoy, en medio del temor, corras a Su Palabra en oración, leas los salmos o las historias donde el autor expresa temor y corras a la Roca de Salvación. Cristo está cerca de los temerosos, extiende Su mano en la tormenta de la duda y te sostiene firmemente por Su gracia. El temeroso siempre encontrará la calma al navegar en Su Palabra.
Desafío
Cuando el hombre siente temor ante lo desconocido, el peligro o su propia insuficiencia, Dios se revela a través de una palabra de ánimo, un milagro, una promesa, una visión o una acción poderosa, transformando ese temor en valentía. A continuación, encontrarás algunas historias de personajes temerosos frente a un Dios grande. Antes y después de leer, dedica un momento para orar, entregar a Dios tu temor y agradecerle por su compañía en el temor.
- Gedeón – Jueces 6:11–24; 7:9–22
- Elías – 1 Reyes 19:1–13
- Pedro – Mateo 14:22–33; Marcos 6:45–52
Acerca de este Plan

Dios conoce muy bien que la desconfianza y la incredulidad de nuestros corazones pueden llevarnos a suposiciones fatalistas y a la desesperanza. Sin embargo, en este plan veremos cómo las palabras del Salvador aquietan y fortalecen nuestros corazones al dirigir nuestra mirada, no hacia las circunstancias, sino hacia el Dios de todas las certezas.
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Nos gustaría agradecer a Gabriela Puente por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.instagram.com/gaby_puentem








