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DÍA 2 DE 7

Día 2: Sumérgete en rendición

“Midió otros mil y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas".

Las rodillas hablan de rendición. En la visión de Ezequiel, el agua sube hasta las rodillas, recordándonos que el camino hacia lo profundo requiere una postura de humildad y de entrega.

Recuerdo que una tarde, mientras practicaba paddle board, me sentía confiada y segura, así que comencé a alejarme de la orilla. De pronto la marea subió, el viento cambió y empecé a perder el equilibrio. Entonces recordé lo que el entrenador había dicho: “Si sientes que vas a caer, tírate de rodillas”.

En ese momento lo hice y comprendí algo profundo: el lugar más seguro para caer son mis rodillas, y quien permanece de rodillas difícilmente cae.

Ese día entendí el poder de la rendición.

La rendición siempre ha sido la puerta para que el Espíritu se manifieste. Aun Jesús, el Hijo de Dios, decidió entrar en las aguas como señal de obediencia y entrega al plan del Padre.

“Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma” (Mateo 3:16–17 RVR1960).

Jesús no necesitaba el bautismo, pero se sumergió en obediencia. Se rindió por completo en sujeción al plan del Padre y, en ese instante, los cielos se abrieron y el Espíritu Santo descendió sobre Él.

Jesús no peleó contra las aguas; entró en ellas en obediencia, mostrándonos que la rendición siempre precede al mover del Espíritu.

No podemos pelear contra el agua, contra las situaciones, ni sostenernos en nuestras propias fuerzas. Solo cuando nos rendimos y nos ponemos de rodillas encontramos la misericordia que nos levanta. Es en esa postura donde encontramos la estabilidad para remar con profundidad y avanzar.

La rendición te acerca a la promesa, te acerca a tu propósito. Cuando te rindes, Dios no solo te limpia, te envía. Porque los cielos no se abren sobre las personas perfectas, sino sobre las sujetas.

Fue en medio de ese proceso de rendición que Dios comenzó a hablarme con más claridad.
Ese día comprendí que me estaba llamando a escribir.

Él puso en mi corazón esta verdad: “Donde hay rendición, hay revelación, y en un corazón humilde el Espíritu reposa”.

Hoy quiero invitarte a que te sumerjas rendidamente en ese río: el río del Espíritu. Este es un río que trae vida, fertilidad y restauración. Ese mismo río que vio Ezequiel en visión y Juan confirmó en Apocalipsis sigue fluyendo hoy.

Sumérgete en rendición.

Acerca de este Plan

Sumérgete

Un devocional de siete días para sumergirte en las aguas del Espíritu. Hoy el Espíritu Santo te dice: “Sumérgete”. Hay un río que fluye desde la presencia de Dios y trae vida, sanidad, restauración y propósito. No es un río para observar desde la orilla, sino para entrar con todo el corazón. En este plan de siete días descubrirás cómo Dios nos guía paso a paso hacia una relación más profunda con Él, mientras aprendemos a vivir en el fluir del Espíritu.

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Nos gustaría agradecer a Salt And Light Mission por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.elsailardo.com