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DÍA 3 DE 7

Día 3: Sumérgete en corrección

“Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos".

Cuando el agua llega hasta los lomos ya no podemos movernos con la misma libertad. Algo en nosotros tiene que ajustarse para seguir avanzando. Así también sucede con la corrección de Dios: nos confronta, nos detiene y reordena nuestro camino para llevarnos a una mayor profundidad.

A veces Dios nos lleva a esa profundidad paso a paso. Otras veces, como le ocurrió a Jonás, somos lanzados directamente a lo profundo.

“Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente […] Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová, Dios mío” (Jonás 2:3–6 RVR1960).

Jonás no se metió al agua por decisión; lo lanzaron.

Tal vez tú también te sientes así… como si la vida te hubiera empujado a lo profundo. Quizás no te empujaron, pero te caíste… como me pasó a mí.

Aquel día, la primera vez que fui a hacer paddle board, me distraje solo un segundo, miré hacia atrás, perdí el balance y caí al agua. ¡Cuán difícil fue subirme de nuevo a la tabla! No sabía nadar y además tenía puesto un chaleco salvavidas que me estorbaba. Entre el salvavidas y la falta de fuerza en mis brazos, me era imposible volver a subir.

Entonces Dios me dijo: “Quítate lo que te estorba”, y entendí que había tres cosas que me estaban impidiendo avanzar hacia lo que Él me llamaba.

La primera era mi orgullo. Si me quitaba el chaleco, todos notarían que no sabía nadar. Mi orgullo estaba poniendo en riesgo mi seguridad. Tenía que decidir: quedarme luchando en el agua o soltar el orgullo y subir a la tabla.

La segunda era mi dependencia emocional. Sentía que mi identidad estaba ligada a estar en una relación. Había convertido ese vínculo en un “salvavidas”, cuando en realidad me estaba impidiendo confiar completamente en Dios.

La tercera era el miedo. Miedo a hundirme, miedo a no tener una pareja que me cuidara, e incluso miedo a que Dios me corrigiera.

Pero escucha esto: Dios no te está castigando, te está corrigiendo. Y cuando Dios corrige, edifica; no destruye. El mar que te traga también puede convertirse en el vientre que te prepara. La corrección te acerca a tu misión de vida.

Fui libre de esas ataduras y hoy, para la gloria de Dios, camino en aquello para lo que Él me llamó. Si hoy dirijo el ministerio “Mujer Sana”, es porque pasé por el proceso al que Él me llevó. La caída fue parte del proceso que Dios usó para acercarme a su propósito.

El vientre del pez no fue prisión sino proceso. Fue el lugar donde Jonás se reconcilió con su llamado. Dios usa las aguas profundas para enderezar los caminos torcidos.

Sumérgete en corrección.

Acerca de este Plan

Sumérgete

Un devocional de siete días para sumergirte en las aguas del Espíritu. Hoy el Espíritu Santo te dice: “Sumérgete”. Hay un río que fluye desde la presencia de Dios y trae vida, sanidad, restauración y propósito. No es un río para observar desde la orilla, sino para entrar con todo el corazón. En este plan de siete días descubrirás cómo Dios nos guía paso a paso hacia una relación más profunda con Él, mientras aprendemos a vivir en el fluir del Espíritu.

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Nos gustaría agradecer a Salt And Light Mission por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.elsailardo.com