SumérgeteMuestra

Día 4: Sumérgete en fe
“Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar".
Hay un punto en el que ya no puedes cruzar caminando. Solo puedes confiar y avanzar. La fe comienza exactamente allí: cuando ya no controlas las aguas y decides seguir adelante de todos modos.
Es precisamente en ese punto donde la fe se vuelve indispensable: cuando ya no avanzamos por seguridad, sino por fe. Cuando las aguas ya no se pueden cruzar caminando, solo queda confiar en la voz de Jesús y dar el siguiente paso. La Biblia nos muestra un momento en que alguien decidió dar ese paso de fe y avanzar sobre las aguas, aun cuando todo parecía imposible.
“Pedro descendió de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús… pero al ver el viento tuvo miedo; y comenzando a hundirse, clamó: ¡Señor, sálvame!” (Mateo 14:29–31 RVR1960).
Pedro fue el único que se atrevió a salir del barco. Y aunque se hundió, también fue el único que caminó sobre el agua. Cuando sus fuerzas fallaron, la mano de Jesús lo sostuvo.
Conozco muy bien el temor. Recuerdo que por mucho tiempo las personas me pedían ayuda para publicar sus libros y yo me frenaba. Había trabajado durante años en la industria editorial y sabía todo lo que podía hacer para ayudar a otros, pero tenía miedo de sobrecargarme. Conocía mi pasión y temía comprometerme más de la cuenta.
No me daba cuenta de que estaba escondiendo un don que Dios mismo me había dado. Fue Él quien me permitió aprender todo lo que sabía y quien estaba enviándome personas con propósito. Pero yo, por temor, me negaba a salir del barco y lanzarme a las aguas del emprendimiento.
Hasta que un día dije: “Ya no más”. Decidí caminar sobre las aguas y aprender a depender de Él en cada paso.
Confieso que a veces he gritado: “¡Sálvame, Señor, ayúdame!”, porque hay momentos en que siento que es mucho para mí. Pero es hermoso mirar atrás y saber que me atreví a salir de la barca. Hoy no solo escribo mis propios libros, sino que ayudo a otros a cumplir ese sueño que Dios sembró en sus corazones.
Cuando te sumerges, te acercas a Jesús. El agua no te separa de Jesús; te empuja hacia sus brazos. La fe no siempre evita la tormenta, pero te mantiene de pie dentro de ella.
Sumergirse no es hundirse: es encontrarse con Jesús en lo profundo.
El río del Espíritu nace del altar de su presencia y se desarrolla a través de una relación personal que te llevará a confiar en Él cada día más. Sumérgete con confianza, con entrega, en adoración y rendición. Verás los frutos en tu vida y los sueños de Dios cumplirse sobre ti.
Sumérgete en fe.
Escrituras
Acerca de este Plan

Un devocional de siete días para sumergirte en las aguas del Espíritu. Hoy el Espíritu Santo te dice: “Sumérgete”. Hay un río que fluye desde la presencia de Dios y trae vida, sanidad, restauración y propósito. No es un río para observar desde la orilla, sino para entrar con todo el corazón. En este plan de siete días descubrirás cómo Dios nos guía paso a paso hacia una relación más profunda con Él, mientras aprendemos a vivir en el fluir del Espíritu.
More
Nos gustaría agradecer a Salt And Light Mission por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.elsailardo.com




