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DÍA 5 DE 7

Día 5: Sumérgete en entendimiento

“¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó y me hizo volver por la ribera del río" (Ezequiel 47:6)

Dios le hace una pregunta sencilla pero profunda: “¿Has visto?”. Porque antes de comprender, primero debemos aprender a observar. El entendimiento espiritual no llega a quienes solo escuchan de paso, sino a quienes se detienen a mirar lo que Dios está haciendo.

A veces queremos respuestas rápidas, pero Dios primero nos invita a contemplar el río. Nos lleva a caminar por su ribera, a contemplar cómo fluye, cómo da vida y cómo transforma todo lo que toca. Es en esa observación donde comienza la revelación.

Allí empezamos a comprender lo que Dios está haciendo. Cuando nos detenemos a observar su Palabra, comenzamos a descubrir el propósito de las aguas.

Yo quería conocerlo mejor, pero no leía mi Biblia. Quería mejores resultados en mi vida, pero no estaba leyendo el libro de instrucciones.

“Llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? […] y descendieron ambos al agua, y le bautizó” (Hechos 8:36–39 RVR1960).

El eunuco iba en su carro, leyendo el libro de Isaías, buscando entender. Y cuando el Espíritu lo tocó, no esperó más. Vio el agua y le dijo a Felipe: “Aquí hay agua, ¿qué impide que me bautice?”. El entendimiento lo llevó a actuar.

A mí me costó mucho comenzar a leer la Biblia. Cuando era nueva convertida, me gustaba pasar al frente, recibir oración, que alguien profetizara sobre mí… Dependía de otros para entender la Palabra.

Hasta que un día comprendí que debía sumergirme por mí misma en el conocimiento de Dios. Si Él había utilizado a tantas personas para establecer su Palabra escrita, era porque quería que yo también la conociera.

Comencé leyendo el libro de Rut, porque era el que más me llamaba la atención. Luego leí Ester y finalmente decidí leer la Biblia en un año. Ahora estoy leyéndola en orden cronológico por tercera vez, pues la Palabra se ha vuelto parte de mi vida diaria.

En ese proceso he descubierto algo importante: si quieres tocar el corazón de Dios, interésate por lo que a Él le importa. Cuando nos sumergimos en el entendimiento de Su Palabra, tocamos Su corazón.

Lee, escucha, aplica, pregunta, busca libros que te ayuden a entender y deja que aumente tu hambre por conocerle más. La profundidad no viene en lo superficial, viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios.

La comprensión espiritual no se alcanza desde la orilla, sino desde la inmersión.

Debemos vivir como Jesús, inmerso en adoración y en constante relación con el Padre; así también debemos hacerlo nosotros. Vive con tu corazón postrado en el altar de Su presencia. Porque donde hay altar, hay río. Y donde hay río, hay vida. Este río está disponible para todos. Aprendamos a caminar cada día más cerca de Él, creciendo en una intimidad progresiva con Dios.

Sumérgete en entendimiento.

Acerca de este Plan

Sumérgete

Un devocional de siete días para sumergirte en las aguas del Espíritu. Hoy el Espíritu Santo te dice: “Sumérgete”. Hay un río que fluye desde la presencia de Dios y trae vida, sanidad, restauración y propósito. No es un río para observar desde la orilla, sino para entrar con todo el corazón. En este plan de siete días descubrirás cómo Dios nos guía paso a paso hacia una relación más profunda con Él, mientras aprendemos a vivir en el fluir del Espíritu.

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Nos gustaría agradecer a Salt And Light Mission por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.elsailardo.com