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DÍA 6 DE 7

Día 6: Sumérgete en esperanza

“Estas aguas van al mar… y, al entrar en el mar, recibirán sanidad".

El río que sale de la presencia de Dios lleva sanidad a las aguas saladas. Así también la esperanza transforma los lugares más amargos de nuestra historia.

Fue en el río de su presencia donde recibí mi sanidad. Allí pude ver las áreas de mi vida que aún estaban heridas: caminaba, pero coja; oraba, pero con una esperanza débil; leía la Palabra, pero con falta de fe. Tuve que sumergirme en una nueva esperanza para recibir la sanidad que mi alma anhelaba.

La Biblia nos muestra a un hombre que también llevaba años esperando que algo cambiara en su vida.

“Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo […] Jesús le dijo: ¿Quieres ser sano? […] y al instante aquel hombre fue sanado” (Juan 5:2–9 RVR1960).

Este hombre llevaba treinta y ocho años mirando el agua moverse… pero nunca llegaba a tiempo. Entonces Jesús se acercó y le preguntó: “¿Quieres ser sano?”. Y con una sola palabra, el Agua Viva lo tocó.

Hay momentos en los que caemos en la autocompasión. Buscamos que alguien tenga pena de nosotros o haga por nosotros lo que no hemos podido hacer.

Recuerdo una temporada en la que sentía lástima por mí misma. Me sentía indigna, sentía que no merecía nada. Sabía que Dios me había salvado, sí, pero creía que debía conformarme con cualquier migaja y no esperar mucho de la vida.

Hasta que un día entendí que lo que realmente me faltaba era perdonarme. Era como si me estuviera castigando a mí misma. Entonces me miré al espejo y dije:

Perdono a la que fui.
Acepto a la que soy.
Y recibo a la que seré.

Ya no viviré más sin fe ni esperanza; ahora decido creer en lo que Dios tiene para mí.

Cuando me perdoné y también perdoné a quienes me habían herido, comenzó un proceso profundo de sanidad en el que, entre otras cosas, me convencí de que era digna de ser la esposa de alguien.

Poco tiempo después conocí a mi esposo. Dios me concedió lo que siempre había anhelado: un buen matrimonio y una familia. No fue hasta que me sumergí en esa esperanza que comencé a recibir lo que tanto había esperado.

Cuando te sumerges en esperanza, recibes bendición. Hay aguas que no sanan hasta que la presencia de Jesús entra en ellas. Y Él está entrando hoy en las aguas de tu historia.

Cuando no puedes llegar al agua, el Agua Viva viene a ti.

Sumérgete en esperanza.

Acerca de este Plan

Sumérgete

Un devocional de siete días para sumergirte en las aguas del Espíritu. Hoy el Espíritu Santo te dice: “Sumérgete”. Hay un río que fluye desde la presencia de Dios y trae vida, sanidad, restauración y propósito. No es un río para observar desde la orilla, sino para entrar con todo el corazón. En este plan de siete días descubrirás cómo Dios nos guía paso a paso hacia una relación más profunda con Él, mientras aprendemos a vivir en el fluir del Espíritu.

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Nos gustaría agradecer a Salt And Light Mission por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.elsailardo.com